Del 30 de noviembre al 4 de diciembre 
Acabamos de salir del puerto de Ushuaia; nos quedan casi 600 millas naúticas por recorrer en algo menos de 3 días por unas de las zonas más duras del Mundo para la navegación. Navegaremos toda la noche por el Canal del Beagle y saldremos a mar abierto alrededor de las 7 de la mañana del día 1. Había prisa por salir, se está metiendo un borrasca en el Paso de Drake, también conocido por Mar de Hoces. La primera noche se ha dormido de maravilla pero al salir a mar abierto se empieza la cosa a poner seria, aunque en las primeras horas, ya zurrando el viento de componente oeste, seguimos navegando con sol y podemos subir a puente a hacer fotos.



Las pastillas antimareo corren desde antes de la salida entre los miembros de la campaña como pirulas en las discotecas. Mi sistema es más sencillo, y es mi septimo cruce: comer, disfrutar y tumbarme en la cama cuando me siento molesto o aburrido; y solo subir a puente cuando estoy en buenas condiciones. Vamos a allá, a ver si funciona esa vez la fórmula. Como era de esperar la cosa se va poniendo peor conforme avanza el día 1; el viento del oeste sigue subiendo, el oleaje de costado aumenta y el Sol queda cubierto por las nubes. Las comidas pasan a bocadillo y el desayuno a algo similar. En puente comienza a aconsejarnos no salir a los alerones pues la mar y la escora lo desaconsejan. La noche del 1 de diciembre ya es un castigo, no se descansa y el suelo se concilia, en el mejor de los casos, un par de horas seguidas. Me duelen los riñones de estar tirado en la cama, pero andar aburrido por el interior del barco con este tiempo es comprar papeletas para terminar empotrado contra un mamparo por un golpe de mar. Ya hay gente que va muy mal y el médico del buque comienza pinchar a los que no controlan los vómitos.



El día 2 pasa con más bocadillos, los trenes de olas de entre 4 y 6 metros son habituales. Más cama y más buscar una posición en la que no duelan los riñones. No se puede salir al exterior, no se pueden hacer fotos desde fuera, las olas barren la toldillas de Las Palmas y el agua salta al puente. Se llegan a alcanzar los 42º de escora y durante la noche del 1 al 2 un contenedor se ha movido. Durante un tiempo, el necesario para fijar el contenedor, capeamos el temporal, navegando al Este con el mar de popa, pero después ponemos rumbo 166º en demanda del archipiélago de las Shetland del Sur. La cosa seguirá empeorando durante la noche. A las 3 de la madrugada del día 3 subo a puente y me quedo allí un par de horas me dicen que hasta las 7 de la mañana no pasaremos entre Snow y Smith, dos de las Shetland. Me voy a acostar. A las 7 subo y veo el paso por Snow. El viento está subiendo mucho, 30 y 50 nudos. Nos dirigimos directamente a Decepción pues en la BAE Juan Carlos I las olas no permiten el desembarco de material, no digamos en Bayers.



Nos acercamos a Decepción. Hacemos la observación de la costa exterior, no se aprecia nada extraño. El viento sigue aumentando. Entramos en Puerto Foster, el puerto natural que forma Decepción, dentro hay vientos de 60 nudos con rachas superiores a los 70, se realiza la observación del anillo interior de la Isla, pero con ese viento no pueden bajarse zodiacs para transportarnos a tierra y realizar la monitorización del estado sismico de la Isla; tercer punto para el establecimiento del semáforo vlcánico en Decepción. El barco tampoco puede fondear y fuera de Puerto Foster las condiciones son mucho peores, así que Las Palmas comienza a dar vueltas por Puerto Foster al mínimo de máquinas.



El día 4 es igual que el 3, el viento no baja de los 35 nudos en ningún momento. Eso significa que las zodiacs no pueden botarse y lo que hace imposible desembarcar. La vida abordo es tranquila, y nada monótona aunque pueda parecer lo contrario. El día 5 Las Palmas se approxima a su fecha límite para abandonar Decepción. Ha de ir a Rey Jorge para recoger a 9 investigadores que vienen en avión. Calma algo el viento y comienza el transporte de personal para la apertura de la BAE GdC y para el establecimiento del semáforo del estado volcánico. Una vez pasan las 4 horas estipuladas en el protocolo de establecimiento del estado volcánico comienza la verdadera descarga y apertura de la BAE GdC. Nosotros; Raúl, Luismi y yo ayudamos a la carga de las zodiacs y organización de las cargas en el buque. Hasta la tarde no bajaremos a tierra. En ese momento a playa y a colaborar en la descarga de las zodiacs que van llegando a tierra. Todo bajo un viento implacable. La tapa de una de las cajas denominadas "bigbox", de 1,5 m por 1,5 m, más o menos, sale volando y le pasa a mi amigo Beni rozando la cabeza. Un buen susto. El viento no para y la temperatura baja; las manos, a pesar de los guantes, cada vez están más frías. Turnos de cena, el caldo caliente y las empanadas gallegas de uno de los suboficiales gallegos de Las Palmas nos ayudan a seguir. Aquí no hay noche, así que la luz no marca los ritmos de trabajo.

Día 6, sigue la descarga y apertura de los módulos. La traida del agua desde el Crater Zapatilla. Ahora si está empezando la campaña en tierra y el viento sigue sin darnos descanso.


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Comienza la campaña 2008-2009 
24 al 30 de noviembre



No podemos decir que ahora comience la campaña antártica 2008/2009. En realidad hace mucho que comenzó la misma. Dentro de un proyecto de investigación, la campaña antártica no es otra cosa que el período de tabajo en campo. Pero de un campo a 12500 kilómetros de casa. Ahora, lo que si que ha llegado es el momento de hacer petates, montarse en el avión y comenzar la peregrinación por los aeropuertos para llegar a Ushuaia (Argentina). Se acumulan las despedidas, las carreras y peparativos de última hora. Un taxi, y de camino al aeropuerto de Talavera. La primera facturación, el primer control de seguridad y a rezar para que el viaje hasta Ushuaia no termine siendo más largo de lo que ya es, unas 28 horas sin tregua hasta la próxima ducha y cama. Llegada a Barajas, cambio de terminal, llamada a casa para decir que la primera escala sin novedad. Recoger maletas, segunda facturación, hacer tiempo, un sanwich y segundo control de seguridad, segundo embarque y a cruzar el Atlántico hasta Buenos Aires. Sigo sin problemas. LLegada a Buenos Aires el día 25 a 7:30 de la mañana, hora local. La espera, la llamada a casa, la tercera facturación, embarque y despegue. Parada técnica en Calafate (Argentina). Por amabilidad de los pilotos de Aerolíneas Argentinas varias pasadas sobre los glaciares Perito Moreno y Upsala y continuamos vuelo hacia Ushuaia. Llegada a Ushuaia sin novedad. La ciudad sigue creciendo pero guarda su encanto y su calidez, a pesar de sus 6ºC durante el verano. Tomo un REMIS en el aeropuerto (equivalentes a los taxis, aunque técnicamente desconozco la diferencia) y al hotel. Por un problema eventual me alojaré durante 2 días en otro hotel; el nuevo está más lejos del centro de Ushuaia, pero en un sitio paradisíaco y tranquilo. Llamada, ducha, cena y a dormir.



El 26, mientras desayuno tranquilamente en un mirador del hotel que da hacia las montañas, me dedico a organizar el trabajo pendiente, avisar que ya estoy instalado y sin novedad a los demás miembros del grupo y colaboradores. Paseo de 1 hora para llegar al centro de Ushuaia. Como un sandwich y a deambular por las ya familiares calles de San Martín, Maipú, las calles paralelas y el paseo del Canal del Beagle. Paseo de vuelta al hotel, otra hora disfrutando del paso tranquilo de quien anda por el gusto de ver cosas mientras hace fotos. Ya en el hotel hablo con casa. Ahora con un ordenador y red, la videoconferencia es casi un juego de niños y hace más llevaderas las ausencias largas.



El buque BIO Las Palmas, el buque de la Armada Española que da apoyo a las bases españolas no está aún en Ushuaia, viene de vuelta de la Antártida de la apertura de la BAE (base antártica española) Juan Carlos I y del campamento temporal de Península Bayers.

Los días 27 hasta el 30 la vida transcurrirá igual. Los otros miembros de la campaña irán llegando. No hace falta quedar con nadie; basta pasearse por la calle San Martín y los iré encontrando. Encuentro primero a los miembros del Ejército de Tierra que dan servicio logístico a la campaña española en la BAE Gabriel de Castilla. Me comunican que Las Palmas entrará en puerto el 29 y saldremos el 30; se adelanta 1 día el calendario. Me encuentro con la gente de Granada, a mis compañeros de Cádiz los saludaré ya en el Buque, pues con el adelanto de la salida van a llegar justo a la misma.



El 30 a las 5 de la tarde estoy en puerto y embarco. Colocar equipaje, elegir litera y hacerse fotos con unos y otros justo antes de la partida. Este año traigo mi bandera de Extremadura. Me equivoco con las prisas al coserle los parches de Marca Extremadura y del proyecto y todo está del revés. Las bromas típicas: "¡anda que vaya extremeño...!" pero los extremeños en la campaña nos iremos hacienddo fotos con la bandera, ya habrá tiempo de volver a coser los parches derechos. El Buque sale después del salto abordo de Luismi y Raúl, del Laboratorio de Astronomía, Geodesia y Cartogtafía de la Universidad de Cádiz, mis compañeros directos en esta campaña. Ushuaia nos despide con uno de sus atardeceres, son las 21:30 locales cuando el Buque zarpa.



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