Los tiempos y las pausas 
Una vez terminado el grueso de la descarga se comienza con la actividad de los proyectos. No sé si a partir de este momento se puede decir que uno tiene la sensación de que el tiempo se detuviese o, quizás de que pasase muy rápido. Lo cierto es que en la Antártida los tiempos y las pausas son diferentes a los de nuestros lugares de origen. La Antártida marca sus propios ritmos. Se aprende a trabajar todo el tiempo que las condiciones atmosféricas lo permiten y a no dejar nada para el día siguiente. Esa filosofía es lo que creo que hace que los horarios pasen a un segundo plano. Las comidas, las dianas y las paradas de los grupos electrógenos tratan de mantener un orden en los tiempos, pero a duras penas lo consiguen; las necesidades de los proyectos, poco a poco van imponiendo sus ritmos y sus caprichos.



Todo el que ha estado aquí antes sabe que en la primera fase, el período entre la apertura y mediados de enero, transcurre en este caos hasta la Navidad. Desde Navidad hasta la finalización de la fase el tiempo parece volar, y los días se escapan como los granos de arena entre los dedos. Cómo se pasa la Navidad o el Fin de Año fuera de casa es el tema de otra entrega del blog.





Cada día se encuentra un rato para comentar anécdotas con los compañeros de la base. Cuando entras o sales de la base a los puntos de trabajo y te cruzas con otros miembros siempre hay un momentillo para comentar cosillas. Te suelen preguntar por tu trabajo o tu planificación para el día. Es como la vida de un pequeño pueblecillo de unas 20 personas. Este año, en primera fase estamos 28 y vendrán más. Es importante que la gente sepa donde estás; la Antártida tiene el atractivo de las serpientes y hay que andar alerta si no quieres que te dé un susto. Otros momentos de pausa son las sobremesas después de la cena en que se comentan los "chismes del día". En esas pausas se van forjando amistades muy intensas entre personas que nunca antes se vieron y se refuerzan las hechas en otras campañas. Pero ahora no vamos a hablar tampoco de las relaciones humanas durante las campañas, estamos con los tiempos y pausas.



Otras pausas importantes son las paradas durante las marchas para echar una "fotico"; o las propias marchas por lugares mágicos de una pureza que hace que te maldigas por tener que alterarlos, pues sientes como invades algo que no te está permitido pisar. Pero en esos puntos están las estaciones de medida; no olvidemos que nuestra labor en la Antártida es la realización de la campaña de medidas de un proyecto. Esas largas marchas de aproximación a los puntos de experimentación, muchas veces bajo condiciones atmosféricas más o menos duras de viento, temperaturas y nevadas, dan tiempo para pensar y para sumergirse en uno mismo y en el espíritu de la Antártida.






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